Imprimir
Podemos Mejorar el Futuro

"El entorno -escuela, barrio, amigos, ciudad, medios de comunicación- ejercen una inevitable influencia. Nos interesa tener el tamaño adecuado para poder aumentar la calidad del ambiente educativo. No olviden que "para educar a un niño hace falta la tribu entera" y "para educar bien a un niño hace falta una buena tribu".

Madrid | Junio 2012 | José Antonio Marina |Presidente de la Fundación Educativa Universidad de Padres

Una buena tribuCuando comenzamos el proyecto UNIVERSIDAD DE PADRES ON-LINE, no sabíamos que íbamos a tener una acogida tan cordial y amplia. La realidad ha superado nuestras expectativas. Nos movíamos con una gran austeridad económica, porque queríamos demostrar en tiempo de despilfarro –o patológico o criminal-  que con poco dinero se pueden hacer cosas importantes. Durante estos años, hemos estudiado mucho, hemos aprovechado bien la experiencia de nuestros “alumnos”, y hemos elaborado un programa educativo del que estamos orgullosos. No nos importa decir, como en la conocida publicidad: si encuentra otro mejor debe elegirlo, por el bien de sus hijos. El modelo de inteligencia que fundamenta nuestros programas, y que está minuciosamente expuesto en los libros de la BIBLIOTECA UP, nos parece verdadero, innovador y poderoso. Pero necesitamos seguir investigando y ampliando los campos de colaboración con las familias y con la sociedad en general.  Para ello, es imprescindible crecer. Necesitamos una mayor presencia social y mayores recursos para emprender cosas nuevas que sean útiles para nuestros niños y adolescentes. La educación de los hijos es algo que desborda las posibilidades de los padres. El entorno -escuela, barrio, amigos, ciudad, medios de comunicación- ejercen una inevitable influencia.  Nos interesa tener el tamaño adecuado para poder aumentar la  calidad del ambiente educativo. No olviden que “para educar a un niño hace falta la tribu  entera” y "para educar BIEN a un niño hace falta una BUENA tribu".

Los días 22 y 23 de mayo intervine en unas Jornadas sobre educación organizadas por la Universidad de Alcalá. Participaron expertos españoles, estadounidenses y europeos. Se habló de una situación injusta que puede perjudicar a nuestros niños. La información de que disponen los padres limita o aumenta  las posibilidades educativas de sus hijos. Establece, pues, una discriminación. Saber cuáles son los mejores centros de formación, las actividades extraescolares más convenientes, los sistemas de becas, ayudas, profesiones, alternativas, reconocer las capacidades de los niños, saber cómo cultivarlas, influye decisivamente en su futuro. Pero no podemos cargar a los padres con la angustia de no saber si lo están haciendo bien o mal. No me importa reconocer que soy un megalómano humilde. Megalómano porque veo con una claridad enardecida que podemos mejorar el futuro. Humilde, porque sé que depende de ustedes, no de mí. ¿Y si lo intentáramos?

Puesto que nos consideramos un campus universitario, debemos saber lo que distingue a los grandes campus. Son tres cosas: (1) la calidad del aprendizaje, (2) la información que tienen sobre el mundo no estrictamente académico, (3) la red de relaciones que ponen a disposición de los alumnos. Si me apuran esta es la más difícil de conseguir. En UP queremos mejorar las tres dimensiones:

La primera, mejorando los programas, la relación con los tutores, los foros, los talleres, estudiando si es posible ofrecer una tutoría personalizada para niños con dificultades, proponiendo, cuando el numero de padres sea suficientemente alto, realizar actividades presenciales en una ciudad, organizando un club de adolescentes donde puedan encontrar estímulo de sus pares, etc. El equipo que trabaja conmigo es extraordinario, y produce sin parar ideas estupendas.

La segunda, poniendo a disposición de los padres aquellas informaciones sobre asuntos que no son específicamente educativos, pero que pueden ayudarles en su función educativa. Por ejemplo, las tendencias generales de la cultura, o del empleo, o de la tecnología, o la importancia de tener habilidades sociales, o de educar el optimismo. 

Por último, queremos ir construyendo una tupida red de relaciones, ser una “multitud inteligente” que sabe aprovechar la inteligencia compartida. Quisiéramos  atesorar vuestra experiencia, disponer de vuestra información sobre profesionales de calidad en vuestro entorno, sobre  buenos lugares para actividades escolares, acerca de instituciones para ir durante el verano, apoyo para resolver incompatibilidades de horario, actividades de fines de semana, becas, oportunidades, sistemas de orientación, etc. Los alumnos de la UP saben que nos ocupamos de los padres -no solo de los hijos- y que si tuviéramos la suficiente fuerza para influir en instancias sociales y políticas podríamos aclarar el futuro de nuestros niños.

De este deseo de ampliar nuestra calidad y eficacia ha surgido la colaboración con el Grupo PLANETA, que a partir del curso próximo va a encargarse de la gestión, lanzamiento, y logística de la FUP. Esto nos permite desentendernos de los trabajos de gestión, que son muy laboriosos, y nos impedían crecer. Nosotros, la Fundación UP, somos los responsables absolutos de los programas, de los contenidos, de los Servicios Pedagógicos Asociados, de la calidad de la enseñanza. Garantizamos la calidad educativa. PLANETA se encarga de la difusión, de la gestión, de la logística. Nos ha parecido un acuerdo perfecto y espero que tenga éxito.

El mundo va a estar lleno de oportunidades, pero, desgraciadamente, va a ser muy cruel con quien no las aproveche. Estamos trabajando para que pertenecer a la FUNDACIÓN EDUCATIVA UP aumente las posibilidades de éxito de vuestros hijos, sea cual sea vuestro nivel económico, social  educativo. Todos estamos en el mismo barco, pertenecemos a la misma tribu  mundial. La UP es, ante todo, una energía esperanzada. Pero para que la esperanza cuaje, necesitamos mucha -¡qué digo mucha, ¡muchísima!- ayuda. Nuestra humildad nos hace ser pedigüeños –eso sí, un poco altaneros. La humildad nos obliga a decir: ¿por qué no nos ayudas?. Pero la altanería nos fuerza a decir: “Si no lo haces, no te quejes”.