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Los Deberes Escolares: Un Poderoso Aliado para el Aprendizaje y la Formación

En estas últimas semanas observamos a través de los medios de información y comunicación como asociaciones de padres y madres de alumnos en Francia se han declarado en "huelga" por la desproporcionalidad excesiva de las tareas escolares que los niños tienen que realizar en casa, lo que llamamos de manera común "los deberes".

Madrid | Junio 2012 | Itziar Ibáñez | Profesora de Lengua Castellana y Literatura | IES Santa Teresa de Jesús

El debate sobre los efectos positivos o negativos de los deberes escolares en los alumnos resurge cada cierto tiempo, casi siempre alentado y cercado por posiciones aparentemente irreconciliables. Sin ir más lejos, el pasado mes de abril el diario EL PAÍS recogía una curiosa información: la Federación de Consejos de Padres de Alumnos de Francia (FCPE) había convocado una “huelga de deberes” de dos semanas para protestar por los “trabajos forzosos” fuera del horario escolar. Argumentaban que los deberes son antipedagógicos, alargan innecesariamente la jornada lectiva, reducen el tiempo libre de los alumnos y aumentan las desigualdades entre los que pueden recibir ayuda en casa y los que no. En España, la asociación mayoritaria de padres de alumnos (CEAPA) publicó un comunicado de apoyo a la FCPE donde definía los deberes como una práctica “poco motivadora y alejada de la cultura audiovisual en la que han crecido los alumnos”. En ambos casos, las asociaciones centran sus protestas en la Educación Primaria, considerando que, hasta los doce años, los niños no deberían tener que hacer trabajo escolar fuera del colegio. En Secundaria sí estiman que los alumnos estarían preparados para hacer deberes, necesarios para un aprendizaje pleno.

Los deberes escolaresDesde la experiencia y el punto de vista de una profesora de Lengua y Literatura de Educación Secundaria y Bachillerato, con alumnos desde los doce a los dieciocho años en clase, resulta difícil comprender cómo van a ser capaces de hacer deberes en casa con doce años si no han aprendido y desarrollado gradualmente las destrezas necesarias para hacerlos antes. De hecho, ése es uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos hoy en la Educación Secundaria; muchos de los alumnos no suelen hacer las tareas encomendadas por los profesores, independientemente de la materia o del tipo de trabajo propuesto, incluyendo actividades que favorecen el uso de las nuevas tecnologías y los medios audiovisuales que podrían resultar más motivadoras. Esto repercute directamente en las calificaciones negativas de los alumnos, ésas que aparecen en todos los estudios y las estadísticas año tras año sin que acertemos a identificar las causas. Quizá precisamente porque una de las causas principales está tan presente y resulta tan evidente como la extendida falta de estudio y de trabajo en casa.

Los deberes no tienen por qué acentuar las desigualdades entre alumnos. Si bien es cierto que algunos padres pueden ayudar a sus hijos con determinadas tareas y otros, a causa de su escasa formación o de otros factores, no pueden hacerlo, debemos considerar los deberes como una responsabilidad del alumno, como algo que tienen que realizar solos a partir de la práctica docente diaria en el aula. Es precisamente la enseñanza, la formación en clase, la que está encaminada a anular las posibles desigualdades entre alumnos. Las tareas, eso sí, deben partir siempre de las técnicas y los contenidos trabajados en clase, y no deben requerir la utilización de herramientas que estén fuera del alcance de los alumnos ni la presencia de un adulto que los ayude. En este sentido, cabe destacar el creciente número de padres que, preocupados por los malos resultados académicos, comentan en las tutorías que recurren a profesores particulares, no porque sus hijos tengan dificultades con alguna materia, sino porque así está alguien pendiente de que hagan los deberes y estudien. A los padres, y también a los profesores, se nos escapa a veces que los alumnos deben asumir como responsabilidad propia el trabajo diario en casa, no como un castigo que les priva de su tiempo libre (hay tiempo para los deberes y tiempo para muchas otras actividades de ocio), sino como parte integrante de su desarrollo personal y de su vida. En la Educación Secundaria, muchas son las materias, y no todas les resultan interesantes, pero deben aprender a incluir como parte de su rutina diaria el estudio, el trabajo y el esfuerzo que conllevan. Todo ello sólo será posible si desde la Educación Primaria se les va enseñando poco a poco a repetir en casa tareas que requieran técnicas de trabajo desarrolladas previamente en clase con la ayuda del maestro. Si los alumnos asumen desde pequeños las tareas escolares en casa como parte de su vida y como algo fundamental en su desarrollo académico y personal, les resultará menos complicado hacer deberes que requieran más esfuerzo en Secundaria. Además, en esta etapa educativa se dispone de programas de refuerzo en horario extraescolar con profesores que ayudan a los alumnos que lo necesiten a hacer las tareas.   

Otra cuestión es la del volumen y el tipo de deberes que los alumnos se llevan cada día a casa. En el caso de la Educación Primaria, es más fácil controlar cuántas tareas se les proponen, ya que la misma persona imparte diversas materias. En Secundaria, los alumnos tienen un profesor para cada asignatura, y la apretada jornada lectiva no favorece la comunicación entre los docentes para equilibrar los deberes asignados a cada grupo. Lo deseable sería conseguir una mejor coordinación entre los profesores para evitar el exceso de tareas para casa. En cuanto a la clase de tareas encomendadas, los profesores tenemos que considerar que los alumnos deben poder realizarlas solos, aplicando los conocimientos adquiridos en la práctica diaria en el aula, y, en la medida de lo posible, fomentando la creatividad y el desarrollo personal del  alumno con temas que lo motiven.

En definitiva, los deberes, planteados equilibradamente y siempre a partir de las técnicas de trabajo adquiridas en clase e incorporados de forma natural a la rutina diaria, resultan una herramienta fundamental para el desarrollo académico y personal pleno de nuestros alumnos.