Número 11 Febrero 2011

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Bachillerato Artístico: Aptitud, Talento y Salidas

Cuando nuestros hijos optan por estudiar el Bachillerato Artístico se nos plantean una serie de dudas sobre su aptitud para esta rama de estudios postobligatorios, posiblemente condicionados, más por la inseguridad de sus salidas universitarias que porque dudemos de sus capacidades. ¿Será un camino equivocado para ellos? La función de los padres debe ser estimular sus capacidades y compensar su formación.

Jaén | Febrero 2011 | Pedro Molino | Tutor de la UP


 

Bachillerato artístico

¿Debemos hacerles cambiar de parecer y orientarlos hacia estudios “más prácticos” y con más oportunidades de trabajo? ¿Será el futuro inmediato un espacio más adecuado para las artes, para la creación,  para el empleo y para las empresas de servicios culturales?

El bachillerato como etapa educativa y sus opciones
El Bachillerato corresponde a una etapa de educación secundaria post-obligatoria dentro del Sistema Educativo. Se puede acceder a él tras aprobar la E.S.O., que finaliza a los 16 años, y está configurado en dos cursos. En la remodelación que hizo el Ministerio de Educación a finales de 2007 sobre los nuevos tipos de bachilleratos fusionó los cuatro existentes hasta aquel momento, en tres: “Ciencias y Tecnología”, “Humanidades y Ciencias Sociales” y “Artes”. Este último se diseñó con dos posibles vías: “Imagen, Artes Plásticas y Diseño”, y “Música, Danza y Artes Escénicas”. Todos tienen materias comunes, de modalidad u optativas. Entre las novedades de aquel Real Decreto está la incorporación de dos asignaturas comunes a todos los bachilleratos: “Ciencias para el mundo contemporáneo” y “Filosofía y ciudadanía”, en lo que se ha considerado una apuesta valiente por acercar a los jóvenes a las interrelaciones y retos que nos plantea hoy la Sociedad del Conocimiento y el papel determinante que la ciudadanía puede tener en el futuro de un mundo globalizado.

El Bachillerato Artístico da acceso a la formación profesional de estudios de Artes Plásticas y Diseño (generalmente impartidas en Escuelas de Artes y Oficios), o a las carreras de Bellas Artes, Comunicación Audiovisual, Biblioteconomía y Documentación, Ciencias de la Información, Ingeniería Técnica del Diseño Industrial, Filosofía e Historia de Arte, Arte Dramático, entre otras.

El bachillerato en su modalidad de Artes Escénicas, Música y Danza posibilita el acceso a la universidad en las ramas de conocimiento de artes y humanidades y de ciencias sociales y jurídicas, además de los estudios específicos de música, danza o teatro. Y tiene ventajas para los chicos que quieren hacer compatible las enseñanzas de música (conservatorios y escuelas superiores) con los del sistema educativo general, ya que existen convalidaciones entre ambos estudios.

Los alumnos que se inclinan por la rama gráfica, generalmente, pueden acceder a trabajos relacionados con la creación artística (fotografía, publicidad, diseño gráfico, audiovisual o de modas, artes gráficas, escénicas, etc).

De todo lo anterior, podríamos decir que no es cierto que el bachillerato artístico no tenga bastantes salidas a otras carreras universitarias, el problema es saber si podrán competir en igualdad de condiciones con los alumnos que estudiaron en los otros bachilleratos científicos o de humanidades. Por otra parte, el problema a nivel de empleo más grave es que los alumnos que alcanzan titulación universitaria no siempre acceden a una escala laboral que corresponda a su nivel de diplomados o licenciados, sino que suelen ocupar los puestos que le corresponderían al nivel de formación profesional, y no siempre, puesto que pueden competir con éstos con una menor capacidad técnica. Ser artista independiente o profesor de dibujo ya no es el único dilema que se les presenta a los licenciados en Bellas Artes, en el complejo mundo del arte contemporáneo o en una enseñanza media que ha reducido horario y plantillas. Las artes clásicas, por otra parte, no son ajenas al impacto del lenguaje digital y a la revolución de las nuevas tecnologías que han potenciado el conocimiento, al mismo tiempo que han puesto en peligro los derechos de autor.

¿Tiene sentido pues que nuestros hijos estudien bachillerato artístico?
Rama de artes escénicasVolviendo al punto de partida, la clave a esta pregunta está en saber qué aptitudes tiene nuestro hijo para esta rama del conocimiento tan ligada a la creatividad y a las artes en general, pero también en qué contexto social futuro podrá desarrollarlas. El mundo que llega será el de un “saber conectado”: lenguajes múltiples, arte y ciencia, innovación y nuevos medios, retos sociales y medioambientales a nivel global...  Y en ese mundo  –cambiante e incierto– podrán lograr sus metas profesionales no sólo quienes demuestren más formación específica y dominio de la técnica propia, sino quienes sepan aprovechar mejor todas las sinergias de una buena educación integral de sus capacidades y competencias desde las edades más tempranas: Una educación pluripotencial para el desarrollo máximo de sus recursos, de su talento.

Considero tan importante la educación de sus Capacidades (físicas, intelectuales, afectivas, sociales y éticas),  como la educación equilibrada en todas las Competencias Básicas (de acuerdo con el Tratado de Lisboa promovido por la Unión Europea y por la Ley Orgánica de la Educación), entre las que se contempla en sexto lugar la “competencia cultural y artística”. Una competencia que ya no puede ser meramente acumulativa, sino que va a depender en buena medida de la creatividad, y de otras competencias como “su capacidad para aprender a aprender” y de su “iniciativa para emprender”, así como de su inteligencia social para relacionarse con los demás. Hoy sabemos, por estudios realizados, que los chicos que demostraron mayor creatividad artística en la Educación Primaria suelen desarrollar mejores actitudes para la innovación en otras ramas de las ciencias o de las nuevas tecnología cuando son adultos.

Si un niño o una niña demuestra su clara inclinación por las artes no podemos frustrarle su elección a la hora de elegir un bachillerato u otro, sino que –desde el primer momento- la función de los padres puede ser estimular sus capacidades pero, al mismo tiempo, compensar su formación favoreciendo actitudes y hábitos que los relacionen con otras áreas del saber y el conocimiento. Dándole –al mismo tiempo– recursos vitales para que puedan desenvolverse con éxito en cualquier campo: personal, relacional o profesional, en una estrecha colaboración familia-escuela, con una crianza responsable y generadora de talento.

Como padre de una hija que hizo bachillerato artístico en un centro publico especializado en esta modalidad, me siento agradecido por su calidad y por el clima estimulante que observé en él. Agradecido a los profesores por su trabajo en equipo y porque incentivaron la vocación artística en ella, reconociendo sus aptitudes al mismo tiempo que su autonomía, su creatividad y su capacidad relacional para pensar de forma más sistémica. Mi deseo, ahora que la crisis económica ha puesto en entredicho tantas cosas, es que la economía del futuro se base más en un sector de Nuevos Servicios que favorezca las iniciativas personales de los jóvenes creadores y a las empresas culturales de calidad para generar más empleo en el campo artístico. Como tantas cosas, dependerá de nuestra capacidad de movilizarnos y colaborar para ampliar los ámbitos de la creación social.