Número 13 Junio 2011

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Educación: Preparación para el Futuro

Suelo hablar de “la nueva frontera educativa”, de la que forma parte la Universidad de Padres on-line.  Lo hago porque creo que en este momento la educación ha cambiado de sentido. Durante milenios se ha limitado a transmitir la cultura de una sociedad, es decir, reproducía el pasado en la cabeza de los niños. Eso era válido para sociedades estáticas, poco complejas y que evolucionaban lentamente. Pero las actuales no son así. Son heterogéneas, complejas y veloces.  Y la educación, más que nunca, es preparación para el futuro. Es evidente que para hacerlo tenemos que utilizar elementos del pasado, pero seleccionándolos bien, y estando alerta para conocer todo lo importante que se hace. Por eso, los educadores debemos ser gente de vanguardia.

En 2002 la OCDE publicó un informe titulado Understanding the Brain, recomendando la aplicación a la educación de los descubrimientos sobre el cerebro y su funcionamiento que estaban haciendo las neurociencias. Algunos países atendieron el consejo y crearon Institutos de investigación para explorar este dominio compartido por la neurología y la pedagogía. En España no ha sucedido así, y nos estamos quedando marginados.  Nosotros queremos estar en primera línea de los cambios educativos, conocer las investigaciones o ensayos que se hacen en todo el mundo, para poder aplicarlos en la UP. Nuestra solvencia educativa se basa en un esfuerzo de investigación y mejora continua.

Parece evidente que conocer cómo funciona el cerebro del niño, sus posibilidades, sus posibles problemas, el modo de resolverlos, es una ayuda impagable para la educación.

Lo que estamos haciendo es educar el cerebro del niño, la fuente de sus pensamientos, sueños, sentimientos, proyectos. O, para decirlo más exactamente, ayudándole para que diseñe, esculpa, construya su propio cerebro y aprenda a gestionarlo bien.

La ciencia nos abre caminos esperanzadores, llenos de posibilidades. He intentado mostrar los más importantes en el segundo volumen de la Biblioteca UP, titulado "El cerebro infantil: la gran oportunidad". Y hemos tratado de aplicarlos en los programas de la UP.  Todos los niños nacen con un cerebro ansioso por aprender, preparado para ello, y nuestro objetivo debe ser que no pierdan nunca ese entusiasmo. Cada vez que aprende algo cambian algunas de las estructuras de su cerebro. Su talento no está al principio, sino al final del proceso educativo. No nace con inteligencia y voluntad, sino con la posibilidad de ser inteligente y libre. Y acompañándole en ese paso de la posibilidad a la realidad, estamos nosotros, los padres y los docentes.

Dicen que la economía es una ciencia pesimista. Pues bien, la neurología, en cambio, es una ciencia optimista. Nos habla de capacidad de cambio, de mejora, y nos dice que dura toda la vida. Por ello, lo que aprendemos sobre el cerebro del niño nos sirve también a los adultos.