Número 13 Junio 2011

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Entrevista al Doctor Tomás Ortiz Alonso

Tomas Ortiz

El profesor Tomás Ortiz lleva dedicando toda su vida a la docencia e investigación. Su área de interés preferente ha sido y es el estudio del cerebro, en particular las relaciones entre neurofisiología y las funciones cognitivas así como entre neurofisiología y trastornos psiquiátricos. En la actualidad está inmerso en un proyecto de visión táctil que ha demostrado ya la eficacia de la estimulación táctil repetitiva en personas y abre una nueva frontera para el estudio de la neuroplasticidad cerebral.

Madrid | Junio 2011 | Comunicación UP


Pregunta. ¿Pueden mejorar los conocimientos neurológicos los métodos pedagógicos?

Respuesta. Por supuesto que sí, de hecho los avances en neurociencia y educación permiten entender mucho mejor tanto el efecto de los programas psicopedagógicos en el cerebro como mejorar el diseño de los mismos para que sean más efectivos.


P. ¿Existe una “higiene del cerebro”, es decir, necesitamos cuidar “físicamente” y no sólo “intelectualmente” el cerebro? ¿Qué consejos daría a los padres?

R. Efectivamente necesitamos una higiene cerebral que abarcaría cuatro aspectos importantes a tener en cuenta los padres:
1. Nutrición: los niños deben estar bien nutridos a lo largo del día, comenzando por un buen desayuno, puesto que es la primera comida y después los niños tienen muchas horas de estudio.
2. Hidratación: los niños necesitan estar bien hidratados en las horas escolares y, sobre todo, si hacen deporte, donde pierden muchos líquidos; el niño que no está bien hidratado disminuye la eficacia de capacidades cognitivas básicas necesarias para el aprendizaje escolar.
3. Sueño: es necesario que los padres tengan conocimiento de la gran importancia que tiene el sueño no sólo en el matenimiento de determinadas funciones cognitivas, como puede ser la memoria, sino en la mejora diurna de sus capacidades de aprendizaje.
4. Actividad física: El ejercicio posee efectos beneficiosos sobre la función cerebral, tales como promover la neuroplasticidad y aumenta el rendimiento del aprendizaje y la memoria, lo que puede ser debido al aumento de la expresión de varios factores neurotróficos.


P.Nuestros alumnos –que son padres y madres- están angustiados muchas veces porque han oído que todo lo importante para el niño sucede antes de los tres años. ¿Es verdad que hay periodos críticos irrecuperables?

R. Es verdad que hay periodos críticos en los que el cerebro tienen una gran capacidad de aprendizaje y de asimilación de la información, pero también es verdad que el cerebro es una estructura plástica capaz de generarse continuamente hasta muy avanzada nuestra edad. Algunos investigadores dicen que hasta nuestra vejez más tardía, por lo que sí es posible recuperar funciones aunque no con tanta rapidez ni precisión como si se hubiesen aprendido en los tiempos críticos. El ejemplo más claro es el aprendizaje de lenguas, que se puede dar a lo largo de toda la vida, pero que es mucho más preciso y más rápido en la primera infancia.


P.Usted ha investigado sobre la estimulación cognitiva y ha puesto a punto el programa  SUPERMAT, para mejorar la inteligencia general. ¿Deberían incluirse programas de este tipo en las escuelas?

R. Efectivamente, y cuanto antes lo hagamos mejor porque el futuro de nuestros hijos está muy ligado al manejo de los ordenadores y de los programas multimedia, por lo que introducir en la clase una herramienta, con programas informáticos que mejoran las funciones cognitivas, que va a estar utilizando toda la vida, es de gran importancia.


P. Desde el punto de vista neurológico, ¿es igual el cerebro masculino y el femenino? ¿Tiene esto alguna repercusión pedagógica?

R. El cerebro femenino y el masculino son muy diferentes no sólo en los aspectos físicos estructurales y neurofuncionales como por ejemplo, diferentes  tipos y procesos de secreción neurohormonal, sino también en los cognitivos, en los que las niñas tienen una mayor habilidad para el lenguaje o los niños más para la orientación espacial, sino también en los emocionales donde las niñas tienen una mayor capacidad para la participación mientras que los niños son más independientes, por decir algunos de los múltiples ejemplos de estas diferencias.

Uno de sus libros: Educación y Neurociencia (Resumen ampliado)


Tomás Ortiz, Licenciado y Doctor en Medicina y en Psicología

Catedrático y Director del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Director del Centro de Magnetoencefalografía de la citada Universidad.

Movido por esta pasión científica ha estudiado dos carreras universitarias, Medicina y Psicología, ambas complementarias para poder entender mejor la relación mente-cuerpo. Su interés por la investigación le ha llevado a doctorarse en ambas carreras.

En su vertiente docente ha desarrollado su trabajo en asignaturas relacionadas con la Neurociencia Cognitiva, la Neuropsicología, la Psicología Médica o la Psiquiatría. En su labor investigadora es autor de cerca de 200 publicaciones nacionales e internacionales en el campo de la Neurociencia de un notable impacto científico. En ellas ha abordado problemas de lenguaje, memoria, deterioro cognitivo y demencia por un lado y, por otro, el estudio neurofuncional de diferentes enfermedades mentales tales como el autismo, el trastorno obsesivo-compulsivo, la depresión, la esquizofrenia o el trastorno por hiperactividad y déficit de atención, entre otras.